Centros de mesa

En centros de mesa hay para todos los gustos. Para confeccionar estos centros de mesa lo que necesitas es ser creativa. actualmente disponemos de tanta variedad de flores que nos permiten hacer juegos muy lindos para nuestras mesas.

Algo que debes considerar es el uso que darás a tu arreglo. Si la naturaleza de tu evento será formal o informal. Si quieres algo para tu mesa de la cocina o lo quieres para algún evento en especial, como una comida casual o una cena importante.

Los consejos básicos que te doy para vestir a tu mesa de forma espectacular son:

1.Selección de una gama de colores, dos o tres colores que combinen bien entre sí.

2.Respecto a la composición del ramo puedes utilizar tu creatividad y hacerla circular, triangular o incluso rectangular. Tú puedes dar forma a tu ramo según desees.

3.Usar flores de preferencia de tallos rígidos y firmes, esto permitirá que se sostengan más fácilmente. Así mismo la selección de flores puede hacerse en base al tipo de vajilla que utilizaras y tu mantelería.

4.Usar como base  jarrones de cristal o  de materiales fuertes que armonicen con tus flores.

5.Complementar con listones de raso de colores, piedras, papel en caso de que queramos decorar nuestras bases.

Batería de cocina

La batería y utensilios de cocina resultan esenciales en la elaboración, cocción y presentación de nuestros platillos. No sólo se trata de saber en donde colocaremos los alimentos previos a la elaboración, sino el tamaño de las porciones que prepararemos y cómo pretendemos presentarlos. El empleo de estos aditamentos no es fortuito, obedece a la óptima elaboración de nuestros alimentos.

Actualmente, el material más común para la fabricación de baterías de cocina es el acero en sus dos versiones, inoxidable o vitrificado. Algunas incluso, incorporan en su interior materiales antiadherentes como el teflón, que impiden que se peguen los alimentos y que la cocción sea uniforme.

La batería base para permitir la preparación de los alimentos consta de al menos dos sartenes (uno pequeño y otro más grande), dos ollas con tapas, un cazo y una olla de presión. Esto sería lo básico si quieres preparar una pasta, freír carne o pescado; cocer vegetales y legumbres en poco tiempo.

Recuerda que es importante cuidar tu batería, te recomiendo no tallarlos con fibras muy ásperas que puedan dañar el teflón irremediablemente ya que con esto acortarás la vida útil de tu equipo para cocinar.

Espinacas

La fama que tienen las espinacas es totalmente merecida. Su alto contenido nutricional nunca dejará de asombrarnos. Poseen una gran cantidad de proteínas y fibra; son ricas en calcio, magnesio, potasio y hierro.

Para prepararlas es importante limpiarlas muy bien. Lavarlas bajo el chorro de agua fría, eliminando la parte gruesa de los tallos.

Hervidas: se colocan en una olla con poca cantidad de agua. Se espolvorean con sal, se tapan y se dejan cocer. Durante 5 minutos. con esta podemos preparar una deliciosa crema de espinaca, el relleno de un omelet para el desayuno, hacerlas puré  o con mezclarlas con queso y gratinarlas. También podemos picarlas y sofreírlas con mantequilla, sal, pimienta, cebolla y nuez moscada.

Col morada

La col morada requiere que quitemos las hojas maltratadas y que cortemos el tallo. Se puede dejar entera, partir en cuartos o se rebana según nos indique la receta.

Respecto a la cocción, podemos agregar que para hervirla lo mejor es rebanarla, colocar un poco de agua con unos cuantos granos de pimienta negra y clavos de olor.

Cruda, se presenta en ensalada y se acompaña bien con piña picada por el contraste de sabores.

Cocida se puede sofreír con tocino, cebolla y ajo picado.

Cómo cocer coliflor

Para preparar coliflor debemos cortar las hojas exteriores. Si la vamos a cocer completa, la cortamos en cruz desde la base hacia el tallo. Otra opción para cocerla más rápido es separarla en ramitas. Después debemos lavarla en agua fría y frotarle medio limón para mantener el color.

Respecto a la manera en que podemos consumirla puede ser:

Hervida, en agua con sal y un trozo de pan. Tomen en cuenta que entera nos llevará 30 mins de cocción, mientras en ramitas será la mitad de tiempo. Se deja hervir sin tapa para que conserve su color.

Frita, las ramitas se capean o se empanizan.

Cruda, en ensaladas diversas acompañadas de una rica vinagreta o un aderezo de queso.

Para preparar ejotes

Los ejotes son una de las legumbres más deliciosas y sencillas de preparar. Previo a cocinarlos se lavan y se cortan los extremos. Pueden dejarse enteros o cortarse en pedacitos.

Hervidos su cocción es de 10 a 15 minutos, en agua con sal o azúcar. Posteriormente se enjuagan en agua fría y se escurren bien.

Existen muchas formas de prepararlos: las más representativas son: con mantequilla, cebolla de cambray y ejotes; la otra es con ajo y anchoas. Como última opción, les propongo saltearlos con aceite de oliva y pimienta negra molida.

Maneras sencillas de cocinar champiñones

Para preparar los champiñones debes lavarlos únicamente con agua fría y tallar las partes más negruzcas con una esponja suave para quitarle lo sucio. Después, hay que dejarlos escurrir unos minutos. Puedes emplearlos enteros (dependiendo el platillo)  o puedes cortarlos en rebanadas finas.  Te sugiero varias maneras para prepararlos: en cocción al vapor, no requiere mucha agua ya que son rápidos de cocer.  Para lograrlo, agregas una de poca agua y en 5 minutos estarán listos. Si quieres puedes sofreírlos en mantequilla, cebolla y epazote.  Esto para  preparar unas ricas quesadillas o tostadas.  Otra opción para sofritos es  poniéndoles un poco de crema y tomillo. Puedes cocinarlos a la plancha con ajo y perejil.  Si te apetecen crudos, con una ensalada de lechugas y jitomate serán deliciosos.

Cómo preparar chiles poblanos

Una de las dudas más frecuentes en la cocina es cómo preparar chiles poblanos. El primer paso es asarlo sobre un comal o a fuego directo sobre la estufa. Notaremos que la piel se ha quemado. Posteriormente debemos meterlos en una bolsa de plástico o envolverlos en un trapo húmedo. Los dejamos así por 30 minutos  mínimo.  Se procede a quitar la piel que tienen y se desvenan, eso quiere decir que hacemos una abertura  en forma vertical y retiramos el interior del chile (semillas y venas). En este momento podemos decidir si queremos picarlos o en tiras, dependiendo de lo que preparemos. Le sigue desflemarlos, para lo que debemos dejarlos en una solución de agua con vinagre (un chorrito), asegurándonos de que el agua los tape por completo. No necesitamos un recipiente inmenso, con uno mediano bastará. ¡Listo! ya tenemos nuestro chile poblano riquísimo.

Con él podemos preparar rajas con crema, calabacitas a la mexicana, o una sopa o crema de chile poblano con queso.

Rabanitos frescos

Su sabor es inolvidable, son ligeramente picositos. Los encontramos de tres tipos: blancos, rojos y negros. Los blancos, llamados también japoneses, sirven para sushi y para preparar sopa miso. Los rojos son más conocidos en la cocina mexicana ya que los usamos como guarnición para tacos y pozole. Los negros se consumen en jugo, ya que por su cáscara exterior son difíciles de digerir, y se utiliza como remedio medicinal en padecimientos hepáticos.

Para seleccionarlos, te recomiendo rábanos de tamaño mediano porque así su consistencia será menos fibrosa. De preferencia ejemplares carnosos, firmes de color y de piel suave. Las piezas muy grandes, blandas o amarillentas no son buena opción. Para guardarlos frescos hay meterlos al refri en bolsas de plástico perforadas, así lograremos que estén perfectos durante siete días. Del mismo modo que las lechugas, se aconseja no lavarlos hasta el momento de su consumo.

Sobre sus propiedades nutricionales, cabe mencionar que es un alimento con bajo aporte calórico debido a su alto contenido en agua. Poseen fibra, vitamina C, potasio, magnesio y fósforo.

Los rábanos rojos se pueden servir enteros: se cortan la raíz y el tallo y se dejan las hojitas más tiernas. Para limpiarlos necesitamos utilizar agua fría.

Habitualmente, los rabanitos se usan en preparaciones frías. Van bien en una ensalada, como guarnición para nuestro pozole o solitos con sal y limón. Otra receta sencilla de elaborar es cocinarlos con mantequilla y romero. Para presentarlos se hacen 5 o 6 cortes a lo largo y se remojan en agua helada para que se abran. La forma ideal de presentarlos es cortarlos como si hiciéramos un abanico.

El abc de las lechugas

Existe una gran variedad de lechugas con las que podemos preparar ensaladas o complementar nuestros platillos, incluso utilizarlas para decorar nuestros platos. Lo que hay que saber sobre la lechuga te lo diremos aquí.

La lechuga tiene poco valor nutricional, lo que sí posee es un alto contenido de agua (90-95%). También aporta antioxidantes, vitaminas A, C, E, B1, B2, y K; minerales: fósforo, hierro, calcio, potasio etc.

Para prepararlas lo indicado es cortar el tallo y quitar la tierra de las hojas exteriores. Luego debemos deshojarlas, separando las hojas y las colocandolas debajo del chorro de agua para limpiarlas. Se dejan escurrir si son para ensalada o puedes tomar un trapo amplio y secarlas de la siguiente forma: pones las hojas haciendo un rollo y lo giras de manera que el agua que traen las hojas sea absorbida por la tela del paño. Si vas a cocerlas no es necesario este procedimiento, en platillos orientales o guisados que requieran lechuga cocida puedes dejarla húmeda.

Para guardarla , lo ideal es ponerla en el cajón de verduras del refri. Hay variedades más resistentes que otras, pero habitualmente una lechuga dura cerca de 3 ó 4 días. Aclaro que se debe refrigerar pero no congelar, ya que perdería lo crujiente y absorbería demasiada agua, terminando por pudrirse. Si la limpiaste y vas a guardar una parte (ya que no usaste toda) debes dejarla escurrir y secar para que no queden restos de agua y evitar que se descomponga.

Respecto a los tipos de lechuga que encontramos en estos días en nuestros mercados, se encuentran las siguientes tipos:

Lechuga orejona o romana: de hojas muy alargadas, textura quebradiza y un sabor suave lo que hace que combine a la perfección con otros sabores más intensos.

Lechuga escarola. También llamada frisada, rizada. De sabor picante y ligeramente amargo, aviva el sabor de las ensalada. Para esta lechuga te recomiendo aderezos dulces que contrasten con su sabor o incluso jitomate enano o cherry por su sabor dulzón.

Lechuga Iceberg: pertenece a las variedades de hoja crujiente, su forma es redonda. Suele ser la lechuga más popular en su uso y recurrimos a ella para casi todos nuestros platillos mexicanos por su frescura y sabor tan suave. Estas fiestas patrias es ideal para tacos, tostadas, quesadillas y pozoles.

Lechuga morada: como su nombre lo refiere, su color morado es inconfundible. Posee un alto contenido en fibra. Los bordes de sus hojas se deben a un pigmento llamado antocianidina, un potente antioxidante par el organismo humano. su sabor no es intenso por el contrario es muy ligero.

Lechuga italiana: de sabor intenso y delicioso, ideal para aquellos que gustan de ricas ensaladas como aperitivo. Contiene niveles altos de vitamina A y de hierro.

 Lechuga francesa: también conocida como boston, de hojas finas y textura mantecosa. A la misma familia pertenece la lechuga batavia.

Lechuga batavia: Sus hojas son de verdes a rojas, crujientes y tiernas, ligeramente dulces.

En los mercados populares podemos encontrarlas a todas, incluso en algunos de estos nos venden las bolsitas con la mezcla de varias lechugas listas para prepararlas, a precios muy accesibles.

Como decoración, la lechuga puede utilizarse de la siguiente forma: colocar una hoja y encima la guarnición de verduras que van a acompañar nuestro plato principal, también podemos colocar carne o pollo encima de ella. Se puede agregar en toques pequeños encima de nuestros guisados como una tinga o un picadillo.

Para complementar platillos es ideal. El delicioso pollo con mostaza (del cual luego les pasaremos la receta) la lleva como acompañamiento y el sabor fresco de la lechuga con la mostaza logra un ensamble rico y ligero. Es más, la lechuga en un sandwich le aporta frescura si se trata de mezclarlo con jamón serrano, ahumado o salami. Con todo esto concluimos que la lechuga hoy en día es un clásico imprescindible.